miércoles, 13 de marzo de 2013

Seductoramente Tuya capitulo 26





A Demi se le activaron las alarmas. Solía intuir cuándo iban a insinuársele. Siempre había dado por supuesto que Clark la veía como amiga y cliente... pero nada más.
—Sí, es bueno tener amigos replicó ella.
—Quizá podíamos quedar a cenar alguna noche la semana que viene. Como ya somos amigos...
—Gracias por preguntar, Clark, pero...
El timbre sonó. Joseph se había adelantado después de todo. Muy oportuno.
—Será mi invitado Demi se puso de pie. Clark, es Joseph Jonas.
—Dios...
—Sé amable advirtió ella. Esto no es el juzgado y aquí no sois adversarios.
—Me voy Clark se levantó del sofá. No puedo ver a esa sanguijuela.
—Hola, Joseph lo saludó Demi tras abrir la puerta.
—¿De quién es el coche que...? — Joseph se puso tenso—. ¿Qué haces aquí?
—Ha venido por asuntos de negocios — intercedió Demi —. Ya se iba.
—Adelante, por favor — Joseph se echó a un lado—. Por mí que no sea.
—Gracias por el café —le dijo Clark a Demi.
—Llámame si necesitas que firme algo más repuso esta. Me pasaré por tu despacho para que te ahorres el viaje.
—Buenas noches, Demi dijo él en un tono que denotaba haber captado la indirecta.
Los dos hombres cruzaron miradas hostiles, pero no hicieron más comentarios.
—Podría, haber sido más educado le dijo Demi a Joseph cuando estuvieron solos.
—¿Sabías que iba a venir?
—No. Hizo un alto camino de casa. Quería que firmara una cosa.
—¿Esa ha sido su excusa?
—Tenía que firmar un documento insistió Demi.
—Espero que lo hayas leído bien.
—Lo he leído le aseguró ella. Y ahora, ¿quieres cenar o prefieres quedarte aquí de pie, machacando a mi contable?
—Cenemos decidió  Joseph tras vacilar unos segundos.
Minutos más tarde, cansada de que Joseph se limitara a mirarla y contestar a sus comentarios con monosílabos, Demi  le llamó la atención:
—¿Hay alguien ahí?
—Te estoy escuchando se defendió él.
—Ya lo sé, pero no me respondes. ¿Te preocupa algo?
—No.
—¿Estás enfadado conmigo?
—En absoluto.
—Pues no has dicho ni dos palabras en toda la cena Demi lo miró a la cara. ¿Seguro que no quieres hablar de nada?
—Solo me gustaría decirte que tuvieras cuidado con Clark Foster, pero algo me dice que no te lo tomarías muy bien.
—Exacto convino Demi. Probablemente, tendría que recordarte que Clark es mi amigo y mi contable.
—¿Aunque te advirtiera que no es ningún santo?, ¿que su esposa lo va a dejar porque no para de tontear?
—Entonces te diría que su divorcio no es asunto mío. Y que sé cuidarme de los hombres perfectamente.
—Entonces me callaré concedió Joseph. No quiero discutir contigo esta noche.
—Yo tampoco Demi sonrió—. ¿Quieres postre? Tengo melocotón en almíbar con nata.
—Supongo que todavía tengo un hueco.
El postre pareció ponerlo de buen humor. Demi tomó nota de que el dulce lo animaba.
— ¿Qué te apetece hacer ahora? preguntó ella después de limpiar los platos. ¿Ver la tele?, ¿jugar al Scrabble?, ¿lavar tu coche quizá?
—Seguro que se nos ocurre algo más interesante.
El modo en que la miró la hizo sonreír. Demi se acercó a él.
—Siempre podemos ordenar el armario propuso, rodeándole el cuello con ambos brazos.
—¿El armario está en tu habitación?
—Por supuesto.
—¿Por qué no entramos y lo discutimos? —murmuró Joseph, sonriente.
—¿Por qué no? —replicó ella, rozándole los labios.
No llegaron a ordenar el armario, por supuesto. Y Demi no tardó en descubrir que el dulce no era el único recurso para poner a Joseph de buen humor.
Joseph se marchó mucho antes de lo que les habría gustado. No tenía otra opción, por supuesto, ya que tenía que recoger a los niños y al día siguiente madrugarían para ir a visitar a Tara. Lo que la molestaba, con todo, era que no se le hubiera ocurrido invitarla a ir con ellos.
Pero podía esperar, se dijo Demi. Después de todo, era lógico que Joseph no quisiera introducirla demasiado en su familia hasta no estar seguro de aquella relación.
—Te llamaré —se despidió él tras darle un beso delicado.
—Felicita a tu hermano y a su esposo por la niña.
—De tu parte.
—Buenas noches.
—Buenas noches Demi Joseph volvió a besarla.
Nada más cerrar la puerta, Demi comprendió que ya estaba echando de menos a Joseph. La asustaba lo profundamente que se había enamorado de él.
Había regresado a Honoria porque sabía que le faltaba algo. Sabía que no era dinero ni fama, sino algo mucho más íntimo y personal.
Una de las primeras cosas que había hecho al volver había sido visitar la vieja casa en la que había crecido. Alguien se había tomado la molestia de pintarla y cambiarle las contraventanas. Estaba mucho mejor, pero Demi no había podido dejar de recordar lo infeliz que había sido allí.
A partir de entonces, había logrado diversos medios para realizarse: su trabajo cómo profesora, la iniciativa del grupo de teatro, los amigos que había hecho, sumados a los que había recuperado...
Y se había enamorado.
Había visto a Emily y a Wade con sus hijos y los había envidiado. Se había preguntado si alguna vez tendría ella una pareja, seguridad, hijos.
Si había alguna oportunidad de conseguir todo eso con Joseph.
Él ya había pasado por ahí y, si era sincera, debía reconocer que la molestaba. Sobre todo, porque apenas sabía nada de su matrimonio. ¿Había amado tanto a su difunta esposa que se sentía incapaz de volver a querer a otra mujer?
No le cabía duda de que la deseaba. Pero... ¿podría amarla algún día?
Tara irradiaba felicidad. La casa estaba llena de familiares: adultos riendo, niños correteando, bebés llorando... Aparte de Joseph, de los hijos y los padres de este, Emily había ido con toda su familia. Todos querían dar la bienvenida a un nuevo miembro de la familia Jonas... aunque su apellido fuese Fox.
Cuando los niños se cansaron de estar en casa, Emily se ofreció a ir con ellos por un helado. Se llevó a Abbie, de modo que Joseph y sus padres se quedaron a solas con Tara y Blake.
Bobbie lamentó que la pequeña Alison hubiera ido de uno a otro, pero Tara apuntó que más le valía a la niña acostumbrarse a estar rodeada de su familia. Al ritmo que estaba creciendo el clan Jonas, se avecinaban muchas reuniones.
—Ojala estuviera Trent —comentó Tara—. ¿Habéis visto las rosas tan bonitas que me ha enviado? ¿Y el osito de peluche tan enorme que le ha regalado a la niña?
Siguieron charlando amenamente, hasta que, pasados unos minutos, Tara se dirigió a Joseph r:
— ¿Y tú?, ¿no tienes nada nuevo que contar? le preguntó.
—No mucho contestó él, mirando de reojo a su madre.
—¿Ninguna señorita en particular? Tara sonrió.
—¿Qué te ha contado mamá?
—Solo que pasas bastante tiempo con Demi Lovato.
—La he visto en la tele terció Blake mientras mecía a Alison. Es muy atractiva.
—Le encantan las telenovelas explicó Tara, sonriente.
—Y era buena —añadió Blake. Estuvo a punto de lograr que Dirk y Velvet rompieran en Vidas privadas. Y es un matrimonio que ha sobrevivido a muchas crisis.
—Lamento haberme perdido sus interpretaciones comentó Joseph.
—Debe de ser tan emocionante haber vivido en Nueva York... musitó Tara.
Me preguntó por qué habrá vuelto a Honoria.
—Su tía Ellen cree que estaba cansándose del ritmo de vida tan acelerado que hay allí —comentó Bobbie.
—¿No creéis que tenga que ver con el escándalo ese que salió en todos los periódicos sensacionalistas? conjeturó Tara. ¿No sabéis nada? añadió segundos después, al ver que nadie respondía.
—¿Qué escándalo? —preguntó Bobbie.
—Muy hábil, Tara murmuró Blake.
—Estaba segura de que se habían enterado Tara frunció el ceño.
— ¿De qué teníamos que habernos enterado? preguntó Trevor, impaciente.
—No debería haber dicho nada. Creo que es mejor...
—Tara —atajó él con firmeza.
—Al parecer —dijo la hermana tras suspirar, Demi se metió en medio de un desagradable divorcio entre Celia Kelly y Alex Greer el año pasado.
Se trataba de dos estrellas de cine y de la televisión, habituales de los periódicos sensacionalistas.
—¿Qué tuvo que ver Demi con el divorcio?
—Celia aseguró que su marido estaba teniendo una aventura con una actriz que había conocido en Nueva York. Como lo habían fotografiado en compañía de Jamie, todos los dedos apuntaron hacia ella. Por supuesto, la verdad no llegó a saberse, porque tanto Alex como Jamie se negaron a hacer comentarios a la prensa.
— Demi podía haber dado un impulso a su carrera, haciéndose famosa con el tema —apuntó Blake. Pero decidió no hacerlo.
—No me extraña que haya vuelto a Honoria comentó Bobbie. Demi lo ha tenido que pasar muy mal.
Pero Joseph no pudo evitar recordar que la tarde anterior la había visto junto a Clark, otro hombre en proceso de divorcio.
—Creo que ya es suficiente concluyó Caleb. No son más que chismes. Tara, no deberías haberlos repetido y, Joseph, no deberías hacer caso a esa basura.
—Lo siento, papá. Tienes razón —Tara se sonrojó—. Es que creía que ya lo sabías añadió, esbozando una sonrisa dócil en dirección a su hermano
—No te; preocupes.
Joseph se alegró de que Emily y Wade regresaran con los niños minutos más tarde. Ella llevaba a Abbie, mientras que Wade la seguía con Claire. Clay y Sam entraron detrás, con las caras manchadas de helado de chocolate. Después, la conversación cambió de rumbo.
Pero Joseph no consiguió cambiar el rumbo de sus pensamientos.

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