lunes, 11 de marzo de 2013

Química Perfecta Capitulo 9





Demi
    Justo después de llamar imbécil a Joe, la señora Peterson pide que prestemos atención.

    - Cada pareja elegirá un proyecto de los que hay en este sombrero -anuncia-. Todos presentan los mismos retos y tendrán que quedar fuera de clase para trabajar en él.
    -¿Y el fútbol?  -interrumpe Colín-. No puedo perder el entrenamiento.
    -  Ni las animadoras tampoco -añade Darlene  adelantándose a mí.

    - El trabajo escolar es lo primero. Depende de sus compañeros y de ustedes encontrar el momento adecuado para las cosas -dice la señora Peterson mientras se planta te de nuestra mesa y sostiene en alto el sombrero.

    - Esto, señora P... no habrá uno sobre la cura de la esclerosis múltiple, ¿no? -pregunta Joe con esa actitud de chulo que me saca de quicio-. Porque no creo que baste un año de trabajo escolar entero para realizar un proyecto de esa envergadura.
    Ya puedo ver el gran suspenso en mi boletín de notas. Consejero de admisiones para Northwestern le traerá sin cuidado que fuera mi compañero de laboratorio el responsable de que nos catearan el proyecto, A este tío no le importara.
    - Tengo que ir a mear.

    La profesora se lleva una mano a la cadera y, con una expresión ceñuda, le dice:
    - Cuide su lenguaje. Y que yo sepa, no necesita sus libros para ir al cuarto de baño. Déjelos en la mesa.

    Joe hace una mueca, pero coloca los libros en la mesa.
    - Ya le dije que nada de accesorios relacionados con bandas en mi clase -dice la señora Peterson mirando la bandana que tiene entre las manos. Tiende la mano y añade-: Démela.
    Él mira a la puerta y después a la señora Peterson.
     - ¿Y qué pasa si me niego?

     Joe, no estire de la cuerda. Tolerancia cero. ¿Quiere que le expulsen? -le amenaza, agitando los dedos para que le entregue la bandana de inmediato.
    Frunciendo el ceño, Joe coloca lentamente la bandana en la mano de la profesora.
    La señora Peterson se queda boquiabierta cuando finalmente se la arrebata.
    - ¡Ay, madre! -grito al ver la enorme mancha que lleva en la bragueta.
    Todos los estudiantes, uno a uno, estallan en carcajadas, pero la risa de Colin es la que más destaca.

    - No te preocupes, Jonas. Mi abuela tiene el mismo problema. Nada que no pueda arreglarse con un pañal.

    Las palabras de Colin me impactan porque la mención de los pañales para adultos me recuerda inmediatamente a mi hermana. Reírse de los adultos que no pueden valerse por sí mismos no tiene ninguna gracia, porque Shelley es una de esas personas.
    Joe luce su enorme y arrogante sonrisa y le dice a Colin:
    - Tu novia no podía apartar las manos de mis pantalones. Me estaba enseñando una nueva aplicación para los calentadores de manos, colega.
    Esta vez ha ido demasiado lejos. Me pongo en pie. Mi taburete chirría contra el suelo.
    - Ya te gustaría -le suelto.
    Joe está a punto de decirme algo cuando la señora Peterson grita:
    - ¡Joe! -Y tras aclararse la garganta, añade-: Ve a la enfermería y arréglate. Coge tus libros porque después irás a ver al director Aguirre. Te veré en su despacho junto a tus compañeros Colin y Demi.

    Joe coge bruscamente los libros de la mesa y sale de clase. Vuelvo a sentarme con calma en el taburete. La señora Peterson procura que el resto de la clase guarde silencio mientras medito sobre mi efímero éxito al evitar a Carmen Sánchez. Si cree que represento una amenaza para su relación con Joe, los rumores que seguro acabarán extendiéndose pueden resultar mortales.

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