lunes, 6 de agosto de 2012

Unas Locas Vacaciones Cap 3



-Hotel Mirador -le dijo al taxista.
El hombre esbozó una sonrisa y arrancó. Miley, sintiéndose llena de emoción, quería mirar a todos los sitios a la vez. La bahía de Campeche tenía un delicioso color azul, y a lo lejos se divisaban las palmeras y la arena dorada de la: playa. Veracruz había sido fundada a principios del siglo XVI y su aspecto era el de la mayoría de las ciudades de aquel período. Su arquitectura oscilaba entre los días de la piratería y la era espacial. A Miley  le habría encantado internarse por sus calles, pero todavía se sentía incómoda con aquel terrible calor, y sabía que antes tenía que aclimatarse a aquel nuevo medio' ambiente.

Por fin el coche se detuvo delante de un edificio blanco de dos pisos que estaba adornado con gran cantidad de flores. Sólo habían tardado unos minutos en llegar, pero sin embargo, el taxista le pidió veinte dólares. Miley pensó que tal vez era lo que acostumbraban a cobrar por aquel trayecto y pagó sin rechistar.

Después entró al hotel y le dio al recepcionista su nombre. Esperó, con la respiración entrecortada, a que encontrara su reserva. Cuando finalmente vio que sí tenía habitación, lanzó un suspiro de alivio. .

La habitación era bonita. Desde la ventana se veía la ciudad, aunque desgraciadamente no podía verse la bahía. Pero tampoco había esperado maravillas teniendo en cuenta lo barato que le salían el viaje y la estancia. Se quitó el jersey, pensando en lo extraño que resultaba que en Estados Unidos, en donde todavía era primavera, no le molestase en absoluto llevado. Allí, sin embargo, hacía un calor sofocante, incluso con el aire acondicionado puesto.

Se asomó a la ventana. Méjico. Era como un sueño que se hubiese hecho realidad. Había estado ahorrando durante dos años para poder permitirse aquel viaje. Y a pesar de eso, había tenido que ir durante la temporada baja, que era la de más trabajo en la tienda. Había dejado a su amiga Demi Gaynor a cargo de la librería. «Vamos», la había animado Demi, «vive un poco».

Se miró al espejo e hizo una mueca de disgusto. ¡Vive un poco, ja, ja! Qué lástima que no tuviese el aspecto de la azafata del avión. Quizá entonces aquel gigante rubio la habría mirado con una expresión distinta, no con la compasión que había visto en sus ojos oscuros.

Se apartó del espejo y empezó a deshacer el equipaje.'No tenía sentido engañarse, si. Nick la había ayudado, había sido sencillamente para poder salir. Apenas podía dar un paso con todos sus libros tirados por el pasillo.
 Por la tarde Miley se sintió ya. Con ganas. De hacer una pequeña exploración' y se paseó por las calles del casco antiguo, sintiéndose tan emocionada como un chiquillo. Se habían puesto unos vaqueros, una blusa holgada y ligera y unas sandalias, pareciendo así tan turista como los demás extranjeros del puerto. Todavía no se había acostumbrado del todo al calor, pero la blusa era sencillamente una necesidad. Le era imposible llevar una
Camiseta ajustada en público. Su amplio busto llamaría demasiado la atención.

Los puestos ambulantes del muelle le resultaron especialmente fascinantes, y se entretuvo un buen rato hasta que se decidió a comprar una cruz de plata adornada con incrustaciones de nácar. Consiguió defenderse con su español macarrónico, ya que la mayoría de los vendedores hablaban un poco de inglés.

Todo allí rebosaba de color: ponchos, sombreros, capazos, animales, conchas... Y la arquitectura de los edificios que daban al puerto la tenía maravillada. Se quedó mirando la bahía y soñó despierta .con los días de la piratería. De pronto se le vino a la cabeza la imagen de Nick. Sí, habría quedado bien como pirata. ¿Cómo llamaban alas piratas en holandés... filibusteros? Hasta se lo podía imaginar con un machete.
Sonrió para sí y se volvió a mirar al muelle, donde unos hombres estaban descargando un barco. Casi no estaba acostumbrada a ver barcos. Greenville era una 'ciudad de tierra adentro, muy alejada del océano. Las montañas y las colinas onduladas le resultaban mucho más familiares que los barcos. Pero le gustaba observarlos. Absorta en sus fantasías, no se dio cuenta del tiempo que llevaba allí parada, mirando. O de que su interés podía parecer más que casual.

Uno de los hombres del muelle se la quedó mirando. Con una sensación de malestar, Miley se apartó de allí y se perdió entre la multitud de turistas. No quería meterse en dificultades, y una mujer sola podía verse en una situación muy delicada.

El crepúsculo empezaba a envolver la ciudad y el hombre seguía sin perderla de vista. Por el rabillo del ojo podía ver cómo se le acercaba. Dios mío, pensó angustiándose, ¿qué hago ahora? No veía a ningún policía, y la mayoría de los turistas que había a su alrededor eran gente mayor que no querrían verse envueltos en problemas ajenos. Miley gimió para sus adentros, sujetó firmemente el bolso y apresuró el paso. Fue dejando atrás a la multitud hasta que se encontró sola, oyendo únicamente los pasos del hombre a su espalda. El corazón empezó a latirle aceleradamente. ¿Y si quería robarla? Cielo santo, ¿y si pensaba que estaba buscando un hombre?
Dobló una esquina a toda prisa y casi se chocó con Nick.
-Oh -murmuró débilmente.

1 comentario:

  1. Me encanto vaneee!♥
    por favor sube pronto urgente!! C:
    una maranton pliss!
    amo tu nove !♥
    me muero por k ya subas C:

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