domingo, 1 de julio de 2012

CUATRO NOCHES DE PASIÓN Cap5 Niley


MINUTOS más tarde, Miley se sentó tras el volante y pronto se sumó al flujo del tráfico. Hacía una hermosa noche, con una brisa fresca que anunciaba la primavera.
Mientras tomaba el camino hacia Doublé Bay pensaba que en quince o veinte minutos más estaría en casa, se quitaría el vestido, el maquillaje y se metería en la cama. Tenemos que hablar. Miley dirigió a su hermano una rápida mirada.
-¿No puede esperar hasta mañana?
-No.
Esa expresión taciturna no era propia de él.
-¿Algo no va bien?
-Aparca en la entrada de visitas -pidió Cameron cuando llegaron ante el edificio donde vivía Miley.
-¿Quieres subir?
-O subo o conversamos en el coche -dijo Cameron mientras abría la puerta del vehículo.
Miley insertó su tarjeta de seguridad para entrar al edificio. Cuando estuvieron en el vestíbulo llamó al ascensor.
-Espero que no nos lleve demasiado tiempo -previno mientras le precedía dentro del apartamento-. De acuerdo, dispara -dijo más tarde, mirándolo de frente.
Cameron cerró los ojos, los volvió a abrir y se pasó la mano por el pelo.
-No es fácil. Verás, la firma tiene problemas. Grandes problemas financieros. Papá se moriría si supiera cuan grave es la situación.
Miley sintió que se le helaba el corazón.
-¿De qué demonios estás hablando?
-Cyrus está a punto de ir a la quiebra.
-¿Qué? ¿Cómo?
Miley parecía hundido.
-Una mala dirección, malos negocios, incumplimiento de contratos. Problemas con el personal. Llámalo como quieras, pero es así.
Ella adoraba a su padre, pero Cameron no era el hijo que Alexander necesitaba. No poseía el talento ni las habilidades necesarias para hacerse cargo de Cyrus. El padre había pensado que Cameron dirigiría con éxito la empresa. Pero al parecer era su ruina.
-Exactamente, ¿cuál es la situación?
Cameron hizo una mueca y le lanzó una mirada desesperada.
-La peor. He recorrido bancos, empresas financieras; he buscado una asesoría independiente, en fin. Bueno, quedan dos alternativas. O la empresa se liquida o se acepta una oferta condicional.
-¿Y esa oferta es legítima?
-Sí, un inversor está dispuesto a proporcionar los fondos necesarios, yo me mantendría en calidad de miembro ejecutivo y él aportaría su equipo profesional, compartiría la dirección adjunta y se llevaría la mitad de las ganancias.
-Supongo que te has hecho asesorar por buenos abogados.
-Te aseguro que es la única posibilidad que nos queda. Y luego está el asunto de la condición impuesta.
-¿Y cuál es?
Cameron vaciló, inspiró a fondo y exhaló el aire.
-Tu.
Miley frunció el ceño, perpleja.
-El trato no tiene nada que ver conmigo.
-Sí tiene que ver.
Como en un rompecabezas, las piezas empezaron a encajar en la mente de la hermana.
-¿Quién ha hecho la oferta? Santo cielo, no puede ser...
-Sí, Nick Jonas.
La conmoción e incredulidad de Miley dieron paso a la ira.
-No hablas en serio.
Cameron respiró a fondo.
-Hablo muy en serio -dijo, desolado.
-Déjame entenderlo. ¿Nick Jonas intenta hacer de esto una cuestión personal?
-Sin ti no habrá trato. Lo discutirá contigo mañana. Desea que aceptes su invitación a cenar.
-¡Al diablo con él! 
-Miley -dijo Cameron, con el rostro grisáceo-. ¿Quieres que Alexander sufra otro ataque al corazón?
Sus palabras helaron a Miley. Los médicos habían advertido que otro infarto podría ser fatal.
Ella quiso preguntarle por qué había permitido que la situación llegara hasta ese extremo. Pero las recriminaciones no servían para nada.
-Quiero pruebas -sus palabras eran frías y controladas-. Hechos -añadió al tiempo que observaba el desconcierto de Cameron-. Necesito enterarme de los cornos y los porqués y saber hasta qué punto han llegado realmente las cosas.
-¿No me crees?
-Necesito conocer la situación a fondo antes de enfrentarme a Nick Jonas.
Cameron se puso aún más pálido.
-¿Enfrentarte?
-Está muy equivocado si cree que voy a aceptar sumisamente lo que se le haya pasado por la cabeza.
-¿Sabes con quién estás tratando?
-Creo que es hora de que Nick Jonas sepa con quién está tratando él -replicó al tiempo que se llevaba la mano a las sienes para aplacar el súbito dolor de cabeza.
-Miley...
-¿Podemos postergar esta conversación hasta mañana? Comeremos juntos y luego revisaremos los documentos.
-De acuerdo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario