domingo, 29 de julio de 2012

La Inocente Novia Del Jeque Cap 25



Joe tomó aire lentamente y se dijo que Demi había cambiado mucho físicamente. Seguía siendo increíblemente guapa, pero estaba pálida, tenía ojeras y estaba horriblemente delgada.
Parecía enferma.

Demi le puso la cena a Squeak dándose cuenta de que no había marcha atrás, decidida a contarle a Joe que iba a ser padre, y no lo iba a hacer porque le pareciera lo conecto o porque fuera una tontería sentirse humillada por un embarazo del que él era responsable.
No, le iba a decir que estaba embarazada para fastidiarle el día. Sí, era una venganza infantil y rabiosa, pero así era como se sentía.

De repente, se encontró preguntándose con cuántas mujeres habría estado en los últimos siete meses. Seguramente, habría salido con mujeres de su condición social y no con doncellas de la limpieza que solamente servían para practicar sexo.

Aquel pensamiento no hizo ningún bien a su ya de por sí vapuleada autoestima.
Demi estaba convencida de que, mientras ella hacía grandes esfuerzos por sobrevivir, Joe debía de haber estado pasándoselo en grande. Aunque la gente decía que siempre que iba a Strathcraig llevaba una vida muy sencilla y que no hacía más que trabajar y dedicarse a obras de beneficencia.

Sin embargo, ella estaba convencida de que escondía algo más porque tenía casas por todo el mundo en las que podía hacer lo que le diera la gana sin que nadie lo supiera y a ella le había propuesto ser su amante, ¿no?

No había tardado mucho en llevársela a la cama, lo que significaba obviamente que tenía experiencia. Cualquier hombre que tuviera amantes era un coleccionista de mujeres. A lo mejor, Joe era un donjuán discreto, pero un donjuán al fin y al cabo.
¡Ahora que había recuperado el odio que sentía por él había llegado el momento de que Joe se enterara de todo, de que supiera lo que pensaba de él!

Squeak tenía artritis, así que Demi tuvo que llevarlo en brazos hasta la limusina, donde el perro se acomodó en un rincón y se quedó dormido.
Demi se sentó frente a Joe y cerró los ojos brevemente, repasando mentalmente lo que le iba a decir. Sin embargo, estaba tan cansada, que no pudo evitar quedarse ella también dormida.
La despertó un sonido al que no estaba acostumbrada: Squeak gruñendo.
-Desde luego, es un buen perro de defensa -comentó Joe-. Estaba intentando despertarte y no le ha hecho ninguna gracia. Ya hemos llegado a mi hotel -añadió.
-Vaya, me he quedado dormida -dijo Demi pasándose los dedos por el pelo-. ¿Dónde estamos?

-En el aparcamiento del hotel. ¿Te crees que te iba a secuestrar o algo así?
-No digas tonterías -rió Demi saliendo del coche y dirigiéndose al ascensor.
Mientras caminaban, Squeak se le cruzó en el camino y Demi se tropezó con la correa, lo que la hizo tropezar. Menos mal que Joe estaba cerca para agarrarla.
-Ten cuidado...
Sin darse cuenta de lo cerca que estaban, Demi se dio la vuelta nerviosa hacia Joe con la mala fortuna de que su barriga se metió por medio y golpeó a Joe en la cadera. Al darse cuenta, Demi bajó la mirada e intentó cerrarse el abrigo, que se había abierto ligeramente.

Joe siguió la dirección de su mirada y de pronto lo comprendió todo, su aspecto enfermizo, sus andares torpes y lentos. Sin pensarlo dos veces, desabrochó los dos botones del abrigo de Demi y separó la tela.
-Vas a tener un hijo -exclamó asombrado-. Y pronto. ¿De quién es?
Demi se metió las manos en los bolsillos y volvió a cerrarse el abrigo, consciente de que se había puesto roja como la grana.
-¿Tú de quién crees que es? -le espetó.
-Entonces, no te quedan más que unas pocas semanas...
-Ya veo que sabes contar -comentó Demi con acidez.
Joe no sabía qué decir.

Si sus cálculos eran correctos, en menos de dos meses iba a ser padre. Estaba completamente conmocionado. Así que el hijo que iba a tener Demi era suyo... Por eso estaba tan cansada.
Joe apenas sabía nada de embarazos ni de mujeres embarazadas, pero lo poco que sabía, que su madre había muerto al darle a él a luz, hizo que un escalofrío de terror le recorriera la espalda.
Una persona de servicio les había abierto la puerta principal de la vivienda y estaban en el salón.
-Quiero que sepas que te odio por haberme puesto en esta situación -le dio Demi con vehemencia-. ¡Te odio!

Joe pensó que era normal que estuviera enfadada. Obviamente, no debía de haberlo pasado muy bien los últimos meses y era evidente que estaba cansada, pero ahora que él había llegado para hacerse cargo de ella todo iba a cambiar.
La situación iba a mejorar para ella.
Joe sintió unos tremendos deseos de tomarla entre sus brazos y de correr con ella hacia el aeropuerto, pero era consciente de que no podía llevarla a su país y cuidarla hasta que no fuera su esposa.
-¿Me has oído? –gritó Demi.
-Sí. Soy consciente de que no hemos tenido una relación convencional...
-No hemos tenido ninguna relación, ni convencional ni no convencional... ¡Simplemente te acostaste conmigo!

-No creo que recordar el pasado desde un punto de vista emocional sirva de nada. Estás embarazada, vas a tener un hijo mío y eso es lo único que importa ahora mismo. Lo que tenemos que hacer es casarnos cuanto antes -declaró Joe muy seguro de sí mismo-. ¿Por qué? Porque nuestro hijo o hija será el heredero o heredera del trono de Dhemen, pero solamente si nace dentro del matrimonio y es declarado legítimo o legítima.

Demi se quedó mirándolo furiosa.
-No has dicho nada sobre lo que yo te he dicho.
-No pienso comentar lo que has dicho porque tengo muy claro que lo único que importa ahora mismo es el hijo que vas a tener.
-¿Sigues queriendo casarte conmigo? -le preguntó Demi estupefacta.
No se podía creer que la vida le volviera a poner delante a Joe, que de nuevo tuviera la oportunidad de casarse con él. El orgullo y un fuerte sentido de la justicia le habían hecho negarse aquella posibilidad siete meses antes porque entonces no necesitaba una alianza para compensar la pérdida de su virginidad y, aunque ya estaba enamorada de él entonces, no había querido aceptar aquellas condiciones tan humillantes.
-Por supuesto -contestó Joe.


No hay comentarios:

Publicar un comentario