viernes, 7 de diciembre de 2012

De Secretaria A Esposa Capitulo 3





Había habido algo muy especial en el italiano que ella no había sido capaz de olvidar. Pero lo cierto era que había estado muy afligida. Había perdido tanto a su madre como su autoestima... cosa que había ocurrido cuando había regresado a casa. Ambos importantes momentos habían obnubilado su capacidad de pensar y de tomar decisiones acertadas. Y, en aquel momento, tenía que enfrentarse al increíble giro que había dado su vida, giro que la había llevado de nuevo ante la carismática presencia de aquel hombre...

Había ido a aquella empresa para cubrir un puesto de asistente personal. Era un trabajo temporal, pero implicaría que estaría a las órdenes de Joe durante las siguientes semanas, mientras la asistente personal de éste estuviera de vacaciones.

—Bueno... pensándolo bien, creo que será mejor que olvidemos lo que ocurrió entre ambos en el pasado y que nos concentremos en el presente. Vamos a tener que hacerlo si queremos trabajar juntos durante las próximas dos semanas comentó él, suspirando. Pareció sentir como si tuviera demasiada responsabilidad.

Iba vestido con un caro traje de diseño italiano, pero no podía ocultar lo cansado que estaba. A Demi le dio la impresión de que el trabajo lo había tenido recluido durante los anteriores días. Deseó poder aliviar de alguna manera su carga.
—Aunque tengo que decir... —continuó Joe— que es una coincidencia muy extraña que aparezcas en mi despacho para ocupar el puesto de mi asistente personal, ¿no te parece? Dime la verdad, Demetria. ¿Te ha incitado alguien a que hagas esto para gastarme una broma pesada? Dímelo ahora, ¡antes de que tenga que llamar a seguridad para que te echen del edificio!
Ella emitió un grito ahogado.

— ¿Qué estás diciendo? ¡Desde luego que no es una broma! ¡La agencia para la que trabajo me ha enviado y ésa es la verdad! ¡No tenía ni idea de que Joseph Jonas eras tú! ¿Cómo iba a saberlo? Aquella noche no me dijiste tu nombre completo ni tus apellidos.
Ni tampoco me comentaste que trabajabas en Londres. Naturalmente asumí que trabajabas en Milán.

—Pero le podrías haber preguntando mi nombre a cualquier persona de la fiesta. Te lo habrían dicho. ¡Era mi casa y mi fiesta! Te hubiera sido muy fácil descubrir que tengo una sucursal de la empresa en Londres, aparte de la de Milán, y que mi centro operativo está aquí.
Demi se sintió muy irritada.

—Para tu información, aparte de la amiga con la que acudí a la fiesta, ¡no hablé con casi nadie más durante toda la velada aparte de contigo! Y mi amiga no sabía quién eras. Alguien de la empresa para la que trabajaba, alguien que no podía asistir a la fiesta, le dio la invitación, ¡sólo conocía la dirección del lugar en el que iba a celebrarse! De todas maneras, si yo hubiera querido verte de nuevo, ¿por qué habría esperado tres meses? ¡Si hubiera querido mantener contacto contigo, habría sido mucho más fácil haberte dejado mis datos en Milán!

 ¿Estás diciéndome que no querías ponerte en contacto conmigo deliberadamente? ¡Qué halagador! —Espetó Joe, esbozando una mueca—. Y ahora, si tengo que creer que lo que dices es cierto... ¡es el destino el que ha conspirado para juntarnos de nuevo! Supongo que uno podría concluir que, después de todo, tenemos algún asunto sin revolver entre ambos. ¿Qué piensas tú, Demetria?

Sintiéndose repentinamente muy débil, ella frunció el ceño. Se preguntó a sí misma a qué se referiría él exactamente. Aquellas palabras le perturbaron doblemente cuando pensó en el potencialmente explosivo secreto que estaba guardando...

—Tanto si tenemos asuntos sin resolver como si no, estoy aquí para trabajar como tu asistente personal, ¡ésa es la única razón por la que he venido a tu despacho!

—Entonces, si vas a trabajar para mí, debes entender algo. Espero que tu trabajo sea excelente. No tendré indulgencia contigo por lo que pasó entre nosotros. ¿Estás dispuesta a enfrentarte al reto, Demetria? Si no lo estás, telefonearé a la agencia ahora mismo para que envíen a otra persona.

La sonrisa que esbozó Joe reflejaba mucha desconfianza y cinismo. No era la misma sonrisa que había encandilado a Demi, aquella sonrisa que había iluminado toda una sala tan brillantemente como una potente bombilla. Impresionada, sintió que le daba un vuelco el estómago.

—No necesitas que manden otra persona. Soy buena en mi trabajo y tengo una actitud completamente profesional.

—Bueno, pues entonces... —continuó él— siempre y cuando comprendas que no estoy acostumbrado a que las mujeres me traten como una especie de oportunidad para aliviarse sexualmente de vez en cuando y que aquello jamás se volverá a repetir, el que trabajemos juntos quizá no cause tantos problemas.
Ella se quedó muy impresionada al oír aquello.
— ¡Las cosas no fueron así! Yo nunca...

1 comentario:

  1. porque la dejas ahiii....
    esta muy linda....ese secreto q guarda ella....debe de ser q esta embarazada...


    pdt: muchas gracias por cambiar el color de la letra....ahora si puedo leer bien....jajajaja....espero q no te hayas incomodado con lo q te pedi...

    bueno bye y cuidate..... :D

    ResponderEliminar