domingo, 27 de enero de 2013

Un Refugio Par El Amor Capitulo 35





—Tienes toda la razón, cariño. Sólo tú, yo y Bruce.
— ¿Hay sitio para uno más?
Al oír la voz de Joseph desde la puerta, a Demi se le aceleró el corazón. Sujetó a Elizabeth con una mano y miró hacia atrás por encima de su hombro.
Joseph estaba apoyado en el quicio de la puerta, mirándola fijamente. Se había comprado una camisa azul para la fiesta que intensificaba el brillo de sus ojos. Estaba como para comérselo.
—¿Es la primera vez que te quedas a solas con ella? —preguntó Joseph.
—Sí —respondió Demi. Miró a Elizabeth y se dio cuenta de que la niña estaba observando a su padre con gran curiosidad, pero no con miedo.
—Entonces será mejor que no entre.
Animada por el triunfo con la niña, Demi fue valiente.
—Me encantaría que entraras —dijo.
No habían vuelto a estar solos los tres desde el primer día, cuando habían entrado a la habitación de Elizabeth para mirarla mientras dormía. Ella aún recordaba la magia de aquel momento, y quería experimentarlo de nuevo.
—Puedo quedarme aquí, para no arriesgarnos.
—¿Sabes una cosa? Estoy harta de que no nos arriesguemos.
Él sonrió con timidez.
—¿De verdad?
—Sí.
Él entró lentamente a la habitación mientras paseaba la mirada por la ropa que llevaba Demi. Era un vestido verde de punto que había comprado durante un rápido viaje al pueblo con Matty y Sebastian. Y para ser sincera consigo misma, tenía que admitir que al comprarlo esperaba despertar la lujuria que estaba percibiendo en la mirada de Joseph.
—¿Por eso llevas ese vestido? —preguntó él—. ¿Por qué estás cansada de no arriesgarte y quieres ponerme al límite?
—Quizá —respondió ella. Se le aceleró el pulso al sentir el ardor que desprendían los ojos de Joseph. De repente, no supo si había intentado abarcar más de lo que podía. Volvió a fijar su atención en Elizabeth y tomó un vestidito de volantes que había colgado en el cambiador.
—¿He oído de verdad que decías «quizá»? —murmuró él, y se acercó a su lado—. Eso está bastante lejos de una negativa. ¿Te das cuenta?
—Sí. No. Oh, Joseph, no sé qué pensar. Salvo que te echo mucho de menos.
—Vaya, pues eso es una buena señal —dijo Joseph con voz ronca de emoción.
Elizabeth agitó su mono en el aire.
— ¡Pa, pa!
Joseph se quedó inmóvil.
— ¿Ha dicho lo que yo creo que ha dicho?
Demi lo miró. No tuvo la valentía de decirle que probablemente, Elizabeth no sabía lo que estaba diciendo, y que ya había pronunciado aquellas sílabas más veces, cuando no había ningún hombre presente. Daba la casualidad de que era uno de los sonidos que había exclamado más veces, pero no significaba que lo estuviera etiquetando a él. De todos modos, tampoco sabía aquello con seguridad...
Él miró a la niña con el alma en los ojos.
—¿Sabes quién soy, Elizabeth? ¿Papá?
Ella agitó el mono de nuevo y sonrió.
—¡Pa, pa!
—Dios mío...
Joseph estaba atónito. Y orgulloso, como si le hubieran concedido el primer premio de una competición.
Demi atesoró aquel momento en la memoria.
Salieran como salieran las cosas, siempre recordaría la expresión de Joseph mirando a su hija en aquel momento. Ella deseaba con todas sus fuerzas cerrar la puerta de la habitación y prolongar la intimidad de aquel momento para siempre.
Pero no sería posible. La fiesta iba a empezar muy pronto.
—Será mejor que le pongamos la ropa —dijo suavemente—. Siéntala y mantenía erguida mientras le pongo el vestido, ¿de acuerdo?
—¿No se enfadará?
—¿Por qué iba a enfadarse? Después de todo, tú eres su «pa, pa».
—Tengo las manos muy frías —dijo. Se las frotó con fuerza y se las puso en las mejillas—. No, todavía están frías.
—Está bien. Yo la sostendré mientras tú le metes el vestido por la cabeza —dijo. Le entregó el vestidito y sentó a Elizabeth sobre el cambiador.
—Pero a ella le gusta jugar al escondite cuando le pones algo por la cabeza —respondió él, como si esa fuera una tarea que estaba más allá de su capacidad.
—Estoy segura de que tú sabes jugar al escondite.
—No sé si...
Joseph —dijo ella mirándolo a los ojos—. No sé mucho de tu experiencia con niños, pero sí sé que eres un amante tierno, sensible y creativo. Estoy segura de que podrás jugar al escondite con una niña pequeña.
La mirada se volvió apasionada.
—Estás coqueteando conmigo, Demi.
Ella sonrió y señaló el vestido con la cabeza.
—Ponle el vestido a la niña.
—Sí —respondió Joseph. Y sin previo aviso, agarró a Demi por la nuca y la besó con fuerza, buscando su lengua con movimientos descarados y agresivos. Era un gesto de posesión, de mareaje. Y entonces, con la misma rapidez, la soltó.
Ella se quedó temblorosa, con un cosquilleo en la boca, incapaz de decir una palabra. Si hubiera podido hacerlo, le hubiera pedido más.
Joseph le dedicó una sonrisa perezosa y sensual antes de volverse hacia el bebé.
—Bueno, Elizabeth, ¿estás preparada? —Con cuidado, Joseph le puso el vestido sobre la cabeza de forma que la abertura se deslizara suavemente hacia abajo sin hacerle daño a la niña—. ¿Dónde está Elizabeth? —preguntó—. ¿Dónde está? —abrió el cuello del vestido y se lo metió—. ¡Aquí está!
Elizabeth se rió alegremente, enseñando los dientes.
—¡Te pillé! —le dijo Joseph.
—¡Pa, pa! —respondió Elizabeth, con una sonrisa espléndida.
—Claro que sí —dijo Joseph en voz baja.
—Claro que sí —repitió Demi, mirándolo.
Él la miró también, con los ojos brillantes de felicidad.
Demi, yo...
—Bueno, ¿qué tal marcha todo por aquí? —preguntó Sebastian mientras entraba en el dormitorio—. Parece que casi tenéis vestida a la pequeñaja. Pero esos lacitos del pelo son difíciles de poner. Pensé que quizá necesitarais ayuda.
Por mucho que Demi quisiera a su buen amigo Sebastian, en ese momento le habría dado un puñetazo.
La expresión alegre de Joseph se desvaneció mientras se apartaba del cambiador.
—Quizá tú deberías encargarte del resto. Yo voy a ver si Matty necesita ayuda en la cocina.

hola chicas como estas ya estoy de regreso espero que les gusten los capitulos de las novelas que les subi saludos

2 comentarios:

  1. al finnn.....ya era hora q subas los capis...estuvieron fabulosos....espero los nuevos capis....bye cuidate y saludos

    ResponderEliminar
  2. loooooooooooooo ameeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee demasiadoooo,
    me encanta esta nove
    así que sube prontito
    xoxox
    saludos
    chauuu

    ResponderEliminar