viernes, 19 de abril de 2013

Quimica Perfecta Capitulo 45




Demi
  
  Después del partido del sábado por la tarde, un partido que ganamos gracias al touchdown de Doug a tan solo cuatro segundos del final, estoy charlando con Sierra y el Factor Triple M, en un lateral del campo. Estamos discutiendo sobre el lugar al que ir para celebrar la victoria.

    - ¿Qué os parece Lou Malnati's? -dice Morgan.
    Todas estamos de acuerdo, porque es la mejor pizzería de la ciudad. Megan está a dieta, pero le encanta la ensalada especial de la casa, por lo que damos por zanjado el asunto.

    Mientras organizamos los últimos detalles, veo a Isabel hablando con Marta Ruíz. Me acerco a ellas.

    - Hola, chicas -las saludo-. ¿Os apetece venir a Lou Maltani's con nosotras?
    María frunce el ceño, confusa. Aunque Isabel no lo hace.
    - Claro -responde Isabel.

    María se queda mirando a Isabel, luego se vuelve hacia mí y se dirige de nuevo a su amiga. Le comenta algo en voz baja y añade que nos veremos en el restaurante.
    - ¿Qué te ha dicho?

    - Quería saber la razón por la que nos invitas a salir con tus amigas.
    - ¿Y qué le has dicho?
    - Le he dicho que somos amigas. Pero para que lo sepas, mis amigas me llaman Isa, no Isabel.

    La acompaño hasta el resto del grupo. Entonces miro a Sierra, quien admitió no hace mucho sentir celos por mi amistad con Isabel. Sin embargo, en lugar de comportarse con frialdad, sonríe a Isabel y le pide que le enseñe cómo hace el salto mortal doble en las prácticas de animadoras. Eso solo confirma que es mi mejor amiga. Madison parece tan asombrada como María cuando anuncio que ella e Isabel se vienen con nosotras al Lou Malnati's. Pero no objeta nada.

    Quizás, solo quizás, este sea un pequeño paso hacia lo que el director Aguirre llama «enmendar la brecha». No soy tan ingenua como para pensar que puedo cambiar Fairfield de la noche a la mañana, pero mi percepción de algunas personas ha cambiado en las últimas semanas. Espero que la de ellos también lo haya hecho.

        En el restaurante, me siento junto a Isabel. Un grupo de chicos del equipo de fútbol también ha venido, por lo que el restaurante está invadido por estudiantes del instituto Fairfield. Darlene entra con Colin. Él la rodea con el brazo como si estuvieran saliendo juntos.
    Sierra, que está sentada frente de mí, dice:

    - Dime que no lleva la mano en el bolsillo trasero de Colin. Es tan patético.
    - No me importa -le aseguro, intentando que no se note que en realidad si me importa-. Si quieren salir juntos, allá ellos.

    - Solo lo hace porque quiere tener todo lo que tú tienes. Para ella es como una competición. Primero ocupa tu puesto en las animadoras, ahora Je pone las garras encima a Colin. Lo siguiente que sabrás es que quiere cambiarse el nombre por el de Demi.

    - Qué graciosa.
    - Eso dices ahora -añade, y luego se acerca para susurrar-: No te parecerá tan gracioso cuando se interese por Joe.
    - Eso sí que no tiene gracia.

    Doug entra en el restaurante y Sierra levanta la mano para llamar su atención. No hay asientos libres, así que Sierra le deja el suyo y se sienta en su regazo. Empiezan a enrollarse allí mismo, lo que me indica que es hora de darme la vuelta y hablar con Isabel.

    - ¿Cómo progresan las cosas con ya sabes quién? -le pregunto, sabiendo que no puedo pronunciar el nombre de Paco porque Isa no quiere que María se entere de que está colada por él.

    - No progresan -suspira.
    - ¿Por qué no? ¿Hablaste con él como te dije?
    - No. Está comportándose como un capullo e ignora completamente el hecho de que estuvimos juntos aquella noche. Creo que no lo menciona porque no quiere ir más allá.

    Pienso en mi ruptura con Colin y en mi aventura con Joe. Cada vez que me comporto al contrario de lo que los demás esperan de mí, haciendo por fin lo que quiero, me siento mucho más fuerte.
    - Tienes que arriesgarte, Isa. Te garantizo que vale la pena.
    - Acabas de llamarme Isa.

    - Lo sé. ¿Te parece bien?
    - Sí Demi, me parece bien -afirma, empujándome juguetonamente por el hombro.
    Hablar con Isa de Paco me hace sentir intrépida, y esa sensación me lleva a pensar en Joe. En cuanto terminamos de comer, y todos empiezan a marcharse, llamo a Joe por el móvil, de camino al coche.

    - ¿Sabes dónde está el Club Mystique?
    - Sí.
    - Nos vemos allí a las nueve, esta noche.
    - ¿Por qué? ¿Qué pasa?
    - Ya lo verás -le digo antes de colgar. Luego me doy cuenta de que Darlene está justo detrás de mí. ¿Me habrá oído hablar con Joe?
    - ¿Tienes una cita esta noche? -me pregunta.

    Eso responde a mi pregunta.
    - ¿Qué te he hecho para que me odies tanto? Unos días somos amigas, pero otros tengo la sensación de que tramas algo contra mí.

    Darlene se encoge de hombros, apartándose el pelo de la cara. Me basta con ese gesto para saber que ya no puedo considerarla mi amiga.

    - Supongo que estoy harta de vivir a tu sombra, Demi. Ha llegado el momento de que abdiques de tu reino. Has sido la princesa del instituto Fairfield durante demasiado tiempo. Es hora de que le brindes a otra la oportunidad de convertirse en el centro de atención.

    - Todo para ti. Que lo disfrutes -le suelto. No sabe que nunca he deseado ocupar la primera posición en todo. Si acaso, solía valerme de eso para darle más credibilidad al papel que representaba ante los demás.

        Cuando llego al Club Mystique a las nueve, Joe me sorprende por detrás, en la puerta. Me doy la vuelta y le rodeo el cuello con los brazos.

    - Vaya, nena -exclama, apartándose un poco-. Pensaba que íbamos a mantener lo nuestro en secreto. Odio decírtelo, pero hay un puñado de chicos del norte de Fairfield justo ahí. Y nos están mirando.
    - No me importa. Ya no.
    - ¿Por qué?

    - Sólo se vive una vez.
    A él parece gustarle mi respuesta, porque me coge de la mano y me lleva al final de la cola. Hace frío aquí fuera, y Joe abre su chaqueta y me arropa con ella mientras esperamos nuestro turno para entrar.

    Le miro mientras nuestros cuerpos quedan el uno junto al otro.
    - ¿Vas a bailar conmigo esta noche? -le pregunto.
    - Por supuesto.

    - Colin nunca quería bailar conmigo.
    - Yo no soy Colin, nena, y nunca lo seré.
    - Genial. Te tengo a ti, Joe. He comprendido que es lo único que necesito y que estoy preparada para compartirlo con el mundo.

        Una vez dentro, Joe me arrastra a la pista de baile. Hago caso omiso de las miradas estúpidas de los estudiantes norteños de Fairfield mientras me acerco a Joe y nos movemos al ritmo de la música.

    Nos contoneamos como si lleváramos toda la vida juntos; cada movimiento parece sincronizado. Por primera vez, no tengo miedo de lo que la gente piense al vernos juntos. El año que viene, cuando esté en la universidad, no tendrá ninguna importancia de qué lado de la ciudad es cada cual.

    Troy, un chico con el que bailé la última vez que vine al Club Mystique, me da un golpecito en el hombro mientras la música hace vibrar el suelo de la pista.
    - ¿Quién es tu nuevo semental? -pregunta.

    - Troy, este es mi novio, Joe. Joe, este es Troy.
    - Hola, -dice Joe tendiéndole la mano y estrechándola de Troy.
    - Tengo la sensación de que este tío no cometerá el mismo error que cometió el otro -asegura Troy.

    No respondo, porque siento las manos de Joe alrededor de mi cintura y espalda, y me siento muy bien al tenerlo aquí conmigo. Creo que le gusta que lo llame novio, y a mí me gusta poder decirlo en voz alta. Apoyo la espalda contra su pecho y cierro los ojos, dejando que el ritmo de la música fluya y el movimiento de nuestros cuerpos se funda en uno solo.

    Después de bailar un rato, necesito un descanso. Salimos de la pista, saco el móvil y le digo:
    - Posa para mí.
    En la primera foto intenta aparentar ser un chico malo. Me hace reír. Echo otra antes de que pueda adoptar otra pose.

    - Hagámonos una juntos -sugiere, atrayéndome hacia él. Junto la mejilla con la suya mientras él coge el móvil, lo aleja todo lo que puede y congela el momento con un solo clic. Una vez hecha la foto, me rodea con sus brazos y me besa.

    Me reclino en él y estudio la multitud. En la primera planta, en uno de los palcos, veo a Colin, la última persona que pensaba encontrar aquí. Colin odia este local, odia bailar.

    Su mirada enojada se cruza con la mía; luego ofrece una exhibición por todo lo alto besando a la chica que le acompaña, Darlene. Y ella le devuelve el beso con todas sus ganas, mientras le agarra del culo y se frota contra él. Ella sabía que yo estaría aquí con Joe esta noche; es evidente que lo había planeado todo.
    - ¿Quieres irte? -pregunta Joe cuando repara en ellos.
    Me vuelvo para mirarle y una vez más me quedo boquiabierta ante sus hermosos y marcados rasgos.

    - No. Pero hace mucho calor aquí. Quítate la chaqueta.
    Él vacila un instante antes de decir:
    - No puedo.
    - ¿Por qué no?
    Hace una mueca.
    - Dime la verdad, Joe.
    Me aparta un mechón de la cara y lo esconde tras la oreja.
    - Nena, este no es el territorio de los Latino Blood, sino el de los Fremont 5, una banda rival. Tu amigo Troy es uno de ellos.

    ¿Qué? Guando le sugerí que viniésemos aquí, no me detuve a pensar en territorios ni afiliaciones a bandas. Yo solo quería bailar.
    - Ay, madre, Joe. Te he puesto en peligro. ¡Salgamos de aquí! -exclamo desesperada.
    Joe se acerca mucho y me susurra al oído:
    - Solo se vive una vez, ¿no es eso lo que has dicho antes? Vuelve a bailar conmigo
    - Pero...

    Me interrumpe con un beso tan apasionado que me olvido de todo lo demás. Y tan pronto como recupero el sentido, volvemos a estar en la pista de baile.
    Corremos el riesgo y nos movemos demasiado cerca de los tiburones, pero salimos sin un arañazo. El peligro que nos acecha acaba por reforzar nuestra mutua complicidad.

    En el baño de las chicas, Darlene se retoca en el espejo.
    La veo y ella repara en mí.
    - Hola -digo.
    Darlene pasa por mi lado sin pronunciar palabra. Es un pequeño atisbo de lo que me espera al ser una chica de la zona norte marginada, pero no me importa.
       Cuando acaba la noche, y Joe me acompaña al coche, le cojo de la mano y miro las estrellas.

    - Si pudieras pedir un deseo ahora mismo, ¿qué pedirías? -le pregunto.
    - Que el tiempo se detuviera.
    - ¿Por qué?
    Se encoje de hombros y contesta:
    - Porque así podría vivir este momento eternamente. ¿Y tú?

    - Ir a la universidad juntos. Aunque tú quieras evitar el futuro, yo estoy deseando que llegue. ¿No sería genial sí los dos estuviéramos en la misma universidad? Lo digo en serio, Joe.
    Se aparta de mí.
    - Para alguien que quiere tomarse las cosas con tranquilidad, estás planeando cosas con mucha antelación.

    - Lo sé. Lo siento. No puedo evitarlo. He presentado mi solicitud para entrar en la Universidad de Colorado y así estar cerca de mi hermana. El lugar al que la van a mandar mis padres está a unos pocos kilómetros del campus. No sería tan grave que presentaras una solicitud, ¿no crees?
    - Supongo que no.

    - ¿En serio?
    Me aprieta la mano con fuerza.
    - Lo que sea por hacerte sonreír así.

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