domingo, 9 de junio de 2013

Mi Adorable Rebelde capitulo 8



¡Y yo había estudiado tanto! Sentí que se me hacía un nudo en el estómago al pensar en todo el esfuerzo del fin de semana, en todas esas horas mal gastadas.

Para quienes no son tan despiertos como para entender las cosas a la primera vez siguió Joseph con la voz monótona de Doc Ellis , permítanme que repita. Cuarenta y ocho grados, doscientos cincuenta y tres pies cuadrados, cinco grados…
Era una buena imitación, debía admitirlo, pero de todas formas me dieron ganas de matar a Joseph.

Pensaba todavía en el tema dos horas más tarde, mientras me abría paso a través del vestíbulo en dirección a la cafetería. Joseph Conner estaba apoyado en mi armario como si fuera un mal sueño. En realidad, al acercarme más, me di cuenta de que era el armario de Juliet Miller.
Hola, Demi dijo.

No empieces, ¿eh? contesté con amargura.
Hice girar mi combinación y abrí la puerta de metal con tanta furia que él pego un salto hacia atrás.

¿Estás enojada conmigo otra vez? preguntó.
Di más bien todavía farfulle.

Oh, vamos… dijo él Te prometo no volverme a burlar de tu puesto de embajadora de los estudiantes o del puesto de tu papá como director. ¿Qué tengo que hacer para que hagamos las paces? ¿Quieres escuchar la historia de aquella vez que mi papá intervino en una feria de ciencias en la escuela y nadie pasó por su quiosco?

Lo miré sorprendida
¿A qué se dedica?
¡Ja! Sabía que te interesaría dijo Bruce con tono presumido . Es dermatólogo.

Olvida la pregunta contesté tajante, furiosa porque había logrado distraerme Te habría matado por hacer trampa en la prueba de geometría. Se me pusieron los pelos de

punta de sólo pensarlo Sé que eres nuevo aquí y probablemente quieres que todos te consideren muy listo o algo por el estilo, pero tal vez deberías pensar en los demás de vez en cuando, gente que de veras estudió mucho para pasar esa prueba o que…
¿Eso es lo que crees? Joseph me miró alzando una ceja ¿Qué trataba de dármelas de listo?

Tiré mis libros dentro del armario.
Oh, lo siento dijo en tono sarcástico Supongo que soy muy injusta con alguien que obliga a toda la clase a copiarse…
Joseph torció la boca.

¿Por qué te crees tan santa? ¿Quieres escuchar las cosas desde mi punto de vista? ¿Cómo te suena eso?

Cerré con violencia el armario y me crucé de brazos.
Te escucho.
Claro, y con ánimo realmente imparcial, no hay más que verte la cara.
Apreté los labios con fuerza mientras lo observaba. Durante los pocos días transcurridos desde nuestros encuentro, había empezado a considerar a Joseph como un perpetuo tonto… 

un tipo que no podía tomarse nada en serio. Pero, ahora, algo que no había antes brillaba en sus ojos. Parecía de veras adolorido. ¿Por mi culpa? ¿Acaso le importaba que lo sermoneara o que o no fuera su público más receptivo?
Inhale una gran bocanada de aire y traté de parecer lo mas imparcial posible.
Esta bien. Te escucho con gran atención.

Joseph sonrió débilmente. No pude dejar de notar que sus ojos se iluminaban.
Muy bien. Cuando fui a la oficina esta mañana para entregar a la señora Zimmerman mis antecedentes escolares, oí a la chica que trabaja allí… ¿Cómo se llama? ¿Angela?

¿Angela Olivier?
Si ella. Bueno, estaba hablando con otra chica del lío que había tenido que arreglar en la máquina Xerox. Luego sacó del bolsillo una hoja arrugada y dijo que era una copia de la prueba de Doc Ellis. Supongo que debe asistir a su clase de la sexta hora.

Lo miré con firmeza.
Ángela no es capaz de resolver todos esos problemas y encontrar las respuestas correctas. (Esto puede sonar poco caritativo, pero créanme que es así.)
Joseph levantó las manos con las palmas abiertas.

¡Lo sé! Dijo que iba a pagarle a William Emmett para que lo hiciera en la biblioteca, y que luego les daría los resultados a sus amigos.

Me mordí los labios. Había algo de verdad en eso. William Emmett es la clase de personaje astuto y poco confiable, bueno para la matemática, capaz de resolver una prueba de contrabando por cinco dólares o algo así. Pero aquello no redimía a Joseph.

De todas maneras, no tenías por qué darle las respuestas a nuestros compañeros.
Joseph se encogió de hombros.

No, habría podido delatar a Ángela Olivier y empezar a pensar en una vida de paria en el amistoso Colegio Knox.

Bueno, no digo que… Hice una pausa. No podía discutir con él. Era indudable que delatar a alguien resultaba un asunto peligroso. Sin embargo…
Piensa en lo divertido que fue hacerlo de esta manera, Demi se apresuró a decir Joseph, acercándose a mí . Imagínate a Doc Ellis, sentado en su cuarto de alquiler mientras fuma y corrige una prueba perfecta tras otra…
¿Cuarto de alquiler?

Claro, me lo imagino viviendo en un cuarto alquilado, como para fingir que todavía está en un dormitorio universitario o algo por el estilo.

Escondí mi sonrisa detrás de una mano. Joseph parecía hablar de un ensueño.
Como sea. ¿Pero lo ves, disponiéndose a disfrutar de una alegre sesión de sentimiento de superioridad hacia nosotros, para luego, lentamente, darse cuenta de que…

Para darse cuenta que nos copiamos y nos puede aplazar a todos dije con brusquedad.

Vamos dijo Joseph conciliador Ya pasó todo. Por lo menos divirtámonos un poco…

¿Mientras veo como todo mi esfuerzo se va por los caños? Lo interrumpí
Joseph sacudió la cabeza, sin dejar de sonreír levemente.
Ya veo que no lograré convencerte. Luego apareció una expresión preocupada en su cara.
No irás a decirle nada de esto a tú papá, ¿no?
Me sentí muy desilusionada.

¿Se debe a eso todo este asunto de tratar de que seamos amigos? La rabia me cerraba la garganta; mis palabras fueron solo un susurro.- No soy una soplona, Joseph, y no necesito que me recuerdes que mantenga la boca cerrada.
Demi

Además proseguí la razón la cual no le contaré es porque nunca lo hago. Estuve en esta situación un millón de veces y jamás lo he hecho. Y a nadie como a ti me encantaría ver metido en un lío.

Joseph aceptó mi explosión de cólera con mucha calma… con mucho más calma de lo que me habría gustado. Luego adoptó una expresión pensativa.
¿qué te parece la señora McCracken? preguntó por fin.

¿Cómo? 

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