sábado, 22 de junio de 2013

Mi Adorable Rebelde capitulo 18




Qué pasa? Mamá pareció sorprenderse el letrero decía que era un lugar donde se recolectaban fondos, de modo que me detuve y me hice lavar el auto.
Querida, Guardianes de la Democracia es un club falso le explicó papá Además yo hice lavar el auto el sábado.

Caramba, ¿Cómo descubriste que era un club falso? pregunté.
Mi padre suspiró.

Los consejeros escolares se están volviendo locos respondió Parece que a todo chico que se afilia al club lo nombran presidente, sólo para que quede bien en los formularios de ingreso a la universidad.
Me aclaré la garganta.

Pensé que se necesitaba respaldo oficial para incluir algo en un formulario.
Lo tiene dijo papá en pocas palabras Al Kildaire es el benefactor del club.
Puse los ojos en blanco. El señor Kildaire es un profesor maduro pero de aspecto juvenil, uno de los pocos hippies que quedan, que está desesperado por tener chicos como él. Ya conocen el tipo: se disfraza en noche de brujas, se pone el Kilt en San Patricio, da clases en el jardín cuando hace calor.

¿Por qué se están volviendo locos los consejeros? preguntó Anne. Siempre está muy interesada en todo lo relacionado con el colegio secundario y la forma en que la gente se comporta allí. Creo que espera tener todo claro incluso antes de que le toque ir.
Porque la gete que se integre al club va a parecer tan buena como la que realmente estudió duro explicó mi padre.

Mamá frunció el ceño.
Creo que estás exagerando dijo sin darle importancia Veamos, ¿Cuántos chicos se inscribieron de veras en ese club?

De acuerdo con los datos de esta tarde, quinientos quince.
¡Quinientos quince! exclamé ¡Hace dos días ese club ni siquiera existía!
Lo sé, pero las noticias se están propagando a toda velocidad dijo papá Al parecer, todo lo que uno debe hacer es firmar una hoja de papel que tiene Joseph y a se convierte en socio del club.

¿No puedes hacer que el señor Kildaire le retire su apoyo? pregunté desesperada. Pensé en la pobre Katie, que cierta vez se pasó un semestre soportando que abusaran de su cerebro en el club de ajedrez, sólo para mejorar sus antecedentes y completar mejor el formulario de ingreso a la universidad.

 ¿Y yo? ¿Yo, que pasé horas y horas en la banda de la escuela, tocando la flauta en primera fila mientras el señor McDermott gritaba y desparramaba saliva por encima de todos los instrumentos de viento? ¿Yo, y todos esos meses en el equipo de tenis congelándome con esa faldita corta?

 ¿Y todas esas aburridas reuniones a las que tuve que asistir para la Sociedad Nacional de Honor, mientras la profesora de latín, la señora Ronald, se rascaba con el puntero? Por supuesto, en cierto modo disfrutaba de todas esas actividades, pero no habría tenido tanto aguante de no ser por mis formularios de ingreso. Y ahora parecía que podía haber llevado una vida fácil y, sin embargo, estar capacitada para incluir la actividad de Guardianes de la Democracia, Presidenta.

Temo que no puedo ni pensar ni pensar en sacar a Al Kildaire de ese proyecto dijo papá_ está encantado con él. Nunca ha sido tan popular; los chicos le dan palmaditas en la espalda y lo felicitan. Además parece que Joseph lo convenció de que el Club de veras va a realizar algo bueno.

Bueno estoy segura de que así será _ dijo mamá con suavidad Después de todo se dedican a lavar autos.

Mamá _ dije exasperada eso es para juntar fondos y organizar una fiesta.
¿Estás segura? _ dijo ella al levantarse para sacar los platos de la mesa A mí me pareció todo muy lícito, y ese Joseph no dejó de hablar y hablar de buenos emprendimientos.


Suspiré enojada y llevé mi bol de helado a la cocina. Miré por la ventana y vi a Joseph sentado en su sala, matándose de risa por algo que había en la televisión. De repente, recordé que él me había pedido ser vicepresidenta de un club en donde todos los demás eran… ¡presidentes! 

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