jueves, 27 de junio de 2013

Mi Adorable Rebelde capitulo 26



Dispuse los bols y las masitas en una bandeja y entré como una tromba en la sala para agasajar a los invitados.
Gracias Demi dijo Conner Dos.

El doctor Conner tomó su bol y sonrió. Serví a mis padres y luego presente la bandeja a Joseph.

Hola ¿me podría traer un especial de pollo?

Por un instante, tuve una nítida visión en la que yo aplastaba la bandeja de plata de mi bisabuela sobre su cabeza. ¿Acaso eso estropearía la bandeja? ¿El espíritu de mi bisabuela lo entendería?

En lugar de sacrificar la bandeja, decidí servirle el helado a Joseph. Incliné la bandeja y dejé que el bol cayera sobre sus rodillas.

Epa… exclamó él, tomándolo justo a tiempo entre sus manos.
¿Café? pregunté a los doctores Conner con voz jovial.

Ambos asintieron cortésmente, y yo volví a la cocina a buscar las tazas. Estaba tratando de decidir si iba a llevar la cafetera totalmente llena, cuando Joseph apareció en la puerta.

Disculpe dijo pero me gustaría hablar con el gerente. Nuestra camarera, una joven muy torpe, no pasa por nuestra mesa desde hace mucho tiempo, y yo quisiera más helado.
Le dirigí una mirada asesina.

Tu camarera esta fuera de servicio dije en tono cortante. Le puse la cafetera en las manos. Lleva esto.

Como de costumbre, él no pareció notar mi estado de ánimo.
Bueno ¿qué opinas de mis padres? preguntó.

Parecen… muy buenos dije, un poco asombrada. ¿Es que no se avergonzaba de sus padres, como todas las personas normales? Aunque no debía estar tan avergonzado, sí iba por ahí en busca de una opinión sobre ellos.

La mayor parte de la gente se siente nerviosa con ellos comentó en tono indiferente.

No sé por qué dije con aire altivo, y deje caer unas cucharitas en la bandeja.

Porqué ambos son dermatólogos explicó Joseph . Mis amigos siempre piensan que mis padres se dedican a encontrar granos en la cara y esas cosas.

Estudié a Joseph de reojo. ¿Eso significaba que sus amigos, sin ninguna necesidad, se preocupaban por que los doctores Conner iban a evaluar su piel? ¿O significaba que sus padres de veras criticaban el cutis de sus amigos?

Joseph sonrió y se acercó a mí.
No te preocupes susurró . Mañana te diré si necesitas una consulta o algo por el estilo.

¡Sal del paso! ladré. Pase junto a él y me dirigí a la sala.
Bueno estaba diciendo papá les pedí que vinieran porque tenemos que hablar de la señora McCracken.

¿La profesora de literatura que trafica con droga? preguntó Conner Dos para mayor claridad, mientras yo le servia el café.

Bueno, que cultiva droga la corrigió papá Y vea usted que interesante, le dijo a la policía que fue Joseph quien le dio las semillas de marihuana.

Me senté junto a mi madre y observé a los Conner. Parecían estar muy nerviosos. Probablemente habían tenido millones de reuniones como esta desde que su hijo vino al mundo. Todos miramos a Joseph.

¿Esas semillas? Preguntó él con inocencia Pensé que eran semillas de geranio.

Estoy seguro de que fue así dijo mi padre en tono bondadoso.
La señora McCracken adora los geranios agregó Joseph con una sonrisa de orgullo.

Bueno, fue muy generoso de tu parte darle las semillas. Papá hizo una pausa para revolver su café. Pero además está ese pequeño detalle de la llamada anónima que recibió la policía.

Pensé que a Conner Dos se le iban a salir los ojos de las órbitas, tan exasperada se le veía.

Joseph, por Dios… 

Mi Adorable Rebelde capitulo 25




Lo que hay detrás de todo esto es…bueno complicado. Porque a pesar de lo que ella creía, es un hecho que la señora McCracken cultivaba marihuana Hizo una pausa para comer unas arvejas. 

En terreno propiedad del colegio, lo cual agravaría el cargo de tenencia de marihuana.
¿Hay alguna posibilidad de que ustedes puedan retirar los cargos? pregunto mi padre con tono sobrio.

Bueno dijo el detective Marcus mientras mojaba un trozo de pan en la salsa en realidad vinimos aquí para ver si los directivos del colegio están dispuestos a no entablar un pleito y pagar una multa.
¿De cuánto es la multa?
El detective Marcus carraspeó.
Doscientos dólares.

Mi padre suspiró, tamborileando los dedos sobre la mesa.
Se que no suena bien se apresuró a decir el detective Kaminsky pero no podemos limitarnos a fingir que no hemos encontrado marihuana cultivada en una propiedad escolar.
Mi padre se mordió los labios con expresión irónica.
Supongo que no dijo.

¿Puedo preguntarles como llegaron a investigar el macetero de la señora McCracken?

Recibimos una llamada anónima contestó el detective Marcus con la boca llena de arvejas. El detective Marcus es de esas personas que a mamá le encanta tener como invitado porque se sirve tres porciones de cada cosa.
Papá hizo a un lado su plato sin tocar

Tengo una última pregunta dijo ¿La señora McCracken recuerda quién le dio las semillas?

El detective Kaminsky hizo un gesto de asentimiento.
Oh si señor sacó una libreta del bolsillo y la abrió Un chico llamado Joseph Conner.
Estamos investigando esa información.
Después de haberse marchado los detectives, mi padre se encerró en su estudio durante unos minutos. Luego volvió a la cocina, donde mamá y yo lavábamos los platos, y dijo:

Joseph Conner y sus padres van a venir a tomar café con postre dentro de treinta minutos.

Estupendo aprobó mamá con calma.
¿Estupendo? repetí incrédula.
¿Cuál es el problema Demi? Preguntó mamá Tenemos helado casero y justo hoy compré unas masitas en la panadería.

No me refiero al postre, mamá gemí yo . En primer lugar, ¿Por qué tienen que venir aquí los Conner? ¿Por qué no piden turno para una entrevista, como hace la gente normal?

Lo sugerí dijo papá , pero ambos son dermatólogos con consultorios llenos de gente y…

¿Pero café con postre? pregunté . Este no es exactamente un acontecimiento social.

Cerré los ojos. Me sentí como el adivino de Edipo rey (que leímos en el colegio el año pasado), que predice la fatalidad mientras nadie escucha.

Querida, ¿puedes sacar el juego de café? pidió mamá. Se volvió hacia mi padre Martín, ¿por qué no vas a ver si las chicas están haciendo su tarea para el colegio?

Mientras ayudaba a mamá a poner las tazas de café y los bols para el helado sobre la mesada, pensé que quizá no fuera tan horrible que los Conner vinieran a casa. 

Después de todo, razoné, Joseph había visto a mi familia en todo su esplendor. Yo sólo había observado la suya desde la ventana.

 Pero ahora, con un poco de suerte, vería a los padres de Joseph llenarlo de vergüenza. Después de todo, ¿quién no estaba secretamente avergonzado de sus padres?

Acababa de sacar la vajilla cuando sonó el timbre. Dejé todo y fui al vestíbulo. Papá estaba dando la mano a los padres de Joseph.
Y esta es mi hija Demi me presentó.

Estreché la mano del doctor Conner. Era alto, con abundante pelo gris y curtida piel de color rojo. Me pregunte si yo tendría como dermatólogo a alguien con una piel como esa.

Mamá Conner (llamémosla Conner Dos) se parecía más a Joseph, con su piel suave y olivácea, las mismas pestañas largas. Sin embargo tenía pelo oscuro, y el de Joseph era castaño claro.

Hola, Demi dijo con afabilidad . Estábamos deseando conocerte.
Es un placer dijo el doctor Conner con voz profunda.

Eran de una cortesía decepcionante. Me pregunté cómo esas dos personas normales habían criado a Joseph.

Hola mi nombre es Joseph dijo Joseph, y extendió la mano.
Yo puse los ojos en blanco. Por suerte, mamá me llamó y salí corriendo hacia la cocina mientras papá hacía pasar a todos a la sala.

Ya saqué el helado dijo mamá . Tengo que ir a la sala para estar con los invitados. ¿Podrías servir tú? Ah, y pregunta también quién quiere café.


Se deslizó fuera de la cocina. Yo suspiré. Ahora tenía que ser la mucama de la familia. Por no decir la mucama de Joseph Conner. Maravilloso. 

Mi Adorable Rebelde capitulo 24




De acuerdo dije y colgamos.
¡Papá! grité.
¿Qué?
¿Dónde estás?
¡En la sala!
Fui a la sala y me paré cerca de él, que estaba reclinado en su mecedora.

Papá, ¿Cómo pudiste olvidarte de decirme que la señora McCraken había sido arrestada por cultivar marihuana en el macetero de la ventana?
Antes de que pudiera responder, sonó el timbre.

Voy yo dije y le dediqué una mirada cargada de significados Después quiero que me cuentes toda la historia.
Él suspiro.

¡La cena está lista! volvió a anunciar mamá desde la cocina. Abrí la puerta de calle. Dos hombres en traje de civil estaban de pie en el porche. Ya había oscurecido, y el viento comenzaba a despeinarles el pelo cortado casi al ras.
Hola dije.

Hola contestó uno de ellos Estamos buscando a Martin Merrill.
Me crucé de brazos. Puedo reconocer a un detective apenas lo veo.
¿Puedo ver su placa o distintivo o como se llame? pregunté.

El hombre sonrió y mostró rápidamente su credencial. Me hice a un lado para permitirles el paso.

Oh, caramba dijo mamá al salir de la cocina. Se veía bastante confusa. Estábamos a punto de sentarnos a comer y no me gusta demorarme porque la nena se pone muy molesta… ¿Quieren acompañarnos?

Siempre invita a la gente a cenar, incluso sin tener la más minima idea de quienes son. Desafío a un ladrón a que entre en nuestra casa por la fuerza y salga sin obtener una invitación a cenar por parte de mi madre.
Los detectives se miraron.

En realidad, necesitábamos hablar unos minutos con el señor Merrill para aclarar algo dijo uno de ellos.

Bueno, ¿pero no tienen apetito? argumentó mamá En algún momento tienen que comer. ¿No?

¿Cuál es el menú? dijo el detective nº 2 con ojos brillantes Hay muy buen olor.

Carne asada dijo mi madre con una sonrisa alentadora dirigida a él Con papas y arvejas.
¿Y salsa? preguntó el hombre.
Mamá asintió.

Por supuesto dijo Jamás serviría carne asada sin salsa.
Eso me suena muy bien dijo el detective. Nos dijo que su nombre era Marcus y que su compañero era el detective Kaminsky.

Luego agregó que debía lavarse las manos, y mientras Liz le mostraba el camino, el detective Kaminsky ayudó a Annie a poner dos cubiertos más en la mesa. Nos sentamos a comer.

Entonces dije con tono casual ¿la señora McCracken va a estar en el colegio mañana?

Oh, sí repuso el detective Marcus Ni siquiera la llevamos a comisaría.
¿De veras? preguntó mamá Parece que las madres de los compañeros de juego de Debbie se enteraron de una versión muy distinta.
Dijeron que la habían arrastrado a la cárcel y demás.

Hmmm dijo el detective Kaminsky. Estaba sentado entre Annie y Liz Nos limitamos a interrogarla en la oficina del colegio, confiscamos el macetero y lo llevamos al laboratorio para hacer un análisis.

¿Y qué encontraron? preguntó papá.
El detective Kaminsky pareció incomodo.
Encontramos una cantidad de semillas suficiente como para producir unos cien gramos de marihuana.

Mi padre apoyó la cabeza en sus manos.
No creerán realmente que Virginia McCracken cultivaba marihuana ¿no? Mi madre parecía muy divertida. Le dio a Debbie una cucharada de puré de batata La conocemos hace años, y si hay una persona escrupulosa…

Oh, no señora dijo el detective Marcus Estamos seguro de que la señora McCracken no sabía que estaba infringiendo la ley. Pensó que cultivaba geranios.
¡Geranios! exclamó mamá ¿De dónde saco ella esa idea?

Alguien le dio semillas para que las plantara explicó el detective Marcus ¿Puedo servirme un poco más de salsa, por favor?
Anne le pasó la salsera.

¿Me muestra su revólver después de la cena? le preguntó ¿podemos ir al patio trasero y tirar contra algo?¿contra una lata o una botella?¿Cuantos años hay que tener para ser mujer policía? ¿Quiere darme un problema matemático para que lo resuelva mentalmente?

Anne, espera un momento dijo papá.
Miró al detective Kaminsky
¿Puedo saber que hay detrás de todo esto, por favor?

El detective Kaminsky suspiró. 

miércoles, 26 de junio de 2013

Marido De Papel Capitulo 12




Bueno, señor —dijo Tilly riéndose entre dientes—, estuvo brillante. Sin levantar la voz en ningún momento, ni insultarla, la dejó a la altura de una zapatilla. Betty le preguntó si era la chica del establo. 

Su mirada parecía de hielo.
— ¿La mirada de quién? ¿De Demi?
Ella sacudió su cabeza.

—Betty. Parece muy rica, muy arrogante y muy pagada de sí misma, según parece por su forma de actuar —frunció el ceño—. Señor, ¿va a permitir que vuelva a hacerle daño otra vez?

Él no tenía respuesta para eso. El recuerdo de Betty en su cama lo había atormentado desde el divorcio, a pesar de la maravillosa noche que había pasado junto a Demi.

—No —dijo más tarde—. Ciertamente no voy a darle más cuerda a nadie para que me ahorquen con ella.

—Podía haber pensado en decirle eso a Demi —musitó Tilly—. No creo que le guste demasiado, después del enfrentamiento que acaba de tener. Sobre todo viendo los arreglos que ha hecho para dormir aquí.

Él abrió la boca para contestarle acaloradamente, pero ella ya estaba entrando por la puerta de la cocina. 

Estaba asombrado. Tilly rara vez hablaba de forma tan acalorada, pero tenía razón. No había ayudado nada con la situación.

—Trae una bandeja con café a la sala de estar —le gritó a continuación. No había contestado, pero asumió que lo había oído al igual que, probablemente, la mitad del condado.

 Fue hacía la sala de estar, intentando no pensar en cómo iba a afectarle ver a Betty. No estaba tan preparado como había pensado. Era un completo shock. 

Ella tenía 20 años cuando lo dejó. Era una chica frívola a la que le gustaba ligar y tener hombres a su alrededor que le compraran cosas bonitas. Habían pasado diez años. Ahora tendría treinta y estaba tan guapa como siempre, más madura, mucho más sensual. 

Los años parecían no haber pasado por ella y él seguía teniendo hambre de esta mujer que lo engañó y después se lo quitó de encima.
Ella vio su reacción y sonrió con el cuerpo entero.

Joe, ¿Cómo estás? —le preguntó, acercándose. Aunque su marido estaba mirando, se alzó y le plantó un fuerte beso en la boca, que duró más de la cuenta, y rió suavemente cuando él no se retiró. Podía sentir su tensión y por qué no la había rechazado. 

Él odiaba que ella supiera lo que sentía, y no pudo resistirse a devolverle el beso y lo hizo a fondo. 

Su habilidad debió sorprenderla, ya que sintió su grito de asombro momentos antes de que levantara la cabeza—. 

Madre mía, ¡voy a tener que cambiar de amante! —dijo pegándose contra él con una ronca risa.

Él buscó en sus ojos emoción, amor. Pero no encontró nada. Nunca lo había habido. Lo que él sentía por Betty nunca había sido correspondido. 

Su sonrisa victoriosa lo trajo de vuelta al presente. Diez años eran mucho tiempo. No había cambiado nada. 

No debía olvidar que ella, a pesar de cuerpo exquisito y sus besos apasionados, lo dejó por un hombre más rico.

 Y ahora Joe estaba casado. Demi era su esposa en todos los sentidos. Parpadeó. Por un momento había besado a su ex mujer y mientras pensaba en Demi. Se sentía culpable.

—Te ves muy bien, —le dijo a Betty, mientras se acercaba a su amigo Bob que estaba más atrás. Sacó la mano para saludarlo—. ¿Cómo estás, Bob? —le preguntó, pero más fríamente que antes de su divorcio.

Bob sabía que su sonrisa era fingida, mientras que le devolvía el saludo.

—Todo está bien —le dijo—. Un poco retrasado, pero todavía tengo tiempo. Y a ti ¿Cómo te ha ido?

—Muy bien —contestó Joe con una leve sonrisa burlona.

—Eso me ha parecido —dijo el hombre mayor, con amabilidad—. Has montado un gran revuelo entre los ganaderos y he oído que una de tus crías de dos años hará su debut este año en la pista.

—Así es más o menos. ¿Cómo va el negocio de las aves de corral?


—He perdido la mayor parte de mis acciones —dijo Bob, haciendo una mueca—. 

Estaba tan ocupado viajando no me di cuenta que había perdido el control hasta que en una lucha por el poder, perdí —añadió, sin mirar a Betty—. 

Luego tuve un pequeño derrame cerebral y, ahora, mis acciones son bastante pocas. Estamos viviendo cómodamente de dividendos procedentes de diversas fuentes.